Aldrovanda vesiculosa




aldrovanda vesiculosa

 

Estamos ante una planta carnivora semejante a la Dionaea muscipula pero adaptada a los medios acuáticos. Se trata de los grupos de plantas menos cultivados debido báicamente a dos razones:

a) tienen un precio en el mercado bastante elevado lo que hace que te lo pienses más de dos veces a la hora de hacerte con una de estos magníficos vegetales.

b) para sacarlas adelante hay que poseer conocimientos jardineros de cierto nivel.

Aldrovanda posee una única especie, la Aldrovanda vesiculosa. Lamentablemente es una planta insectívora que está perdiendo terreno. En Eurpa ya es difícil encontrarla pero mantiene su presencia en África, Australia y zonas de Asia.

Se trata de una planta acuática que gusta de aguas en reposo o con muy poca corriente.

 

Descripción de la planta

 

Este vegetal consiste en un brote formado por un gran número de vertilicios (nudos del tallo del que brotan más de tres hojas), entre 5 y 10 hojas, cada una de las cuales de un tamaño que ronda el centímetro. En el extremo de cada hoja es el lugar en donde se halla la trampa, con cierto parecido a las de la Dionaea aunque bastante menores y muchos más pelillos sensitivos que en contacto con la presa disparan su mecanismo de captura.

Aldrovanda posee otra característica que difiere de Dionaea: Las trampas se orientan a la izquierda respecto del punto de vista del observador, mientras que en Dionaea la orientación es hacia arriba. En cuanto a los dientes, son muchísimo más pequeños, casi ni se ven.

 

Flores

 

Las flores son blancas, sumamente pequeñas y saliendo de un pedúnculo floral no muy largo. Los capullos se abren justo al sobresalir por encima del agua. Muchas veces se produce autopolinización.

Su aparición se da en la primavera, emergiendo de los pedúnculo que están en los veticilos foliares. En su máxima proporción estas flores tienen 5 pétalos, 5 sépalos, igualmente cinco estambres y un pistilo único con un quinteto te estilos. Un solo ovario puede producir hasta veinte semillas cuya apariencia de cada una de ellas es en forma de óvalo.

El crecimiento de la planta es peculiar: por un lado, se producen nuevos vertilicios que brotan de la zona joven del brote, a la vez que existen otras zonas en donde se da la muerte del vegetal.

Hay situaciones en las que en los extremos traseros de la planta se produce la muerte de ciertos brotes. Esto hace que alguna ramificación quede separada de la parte principal, dando lugar a otra con identidad propia, conociéndose esto como reproducción asexual o vegetativa.

 

Cómo caza la Aldrovanda a sus presas

 

La trampa consiste en una maxila activa y además la digestión se hace mediante procesos igualmente activos a través de enzimas propias.

El mecanismo de atrapar a los animales es idéntico al de la Dionaea pero en versión acuática, debajo del agua y además atrapando a víctimas de menor envergadura como es la pulga de agua o la larva de mosquito.

El tamaño de las trampas no es mayor de 2 milímetros. Las víctimas más comunes son copérodos y dafnias además de microorganismos de todo tipo.

La víctima, en contacto con cilios detectores, no tiene opción de escapatoria ya que el cierre se produce de forma sumamente rápida: hasta 1/50 segundos han sido observados. La planta puede ladearse en ocasiones para dar caza a su alimento.

Cuando una presa ha sido atrapada la trampa va reduciendo paulatinamente su tamaño mediante el desalojo de agua. TRas estre proceso de disminución de volumen le sigue el de la activación de las enzimas digestivas.

 

La temperatura como factor limitante

 

Hay un factor importante limitador en el funcionamiento del sistema de caza de esta planta: la temperatura. Por debajo de los 20°C su trampa maxilar no se activa.

De hecho la temperatura condiciona su forma de vida. Ella hace que en lugares del trópico sea capaz de crecer sin interrupción mientras que en las regiones con estación fría se vea obligada a hibernar adquiriendo configuración de turión (toda la planta se convierte en un brote que se hunde bajo el agua durante el periodo de año en el que hay peligro de heladas).

 

 

Cultivo y cuidados de la Aldrovanda

 

Estamos ante una planta carnívora que no es precisamente de las más fáciles de cuidar. Se trata de una vegetal que es acuático y por ello el mayor problema al que nos vamos a enfrentar es el de las algas. Si posees una de estas bellas plantas y observas que han aparecido algas en el lugar, traslada tu carnívora de forma automáticamente a otro lugar.

Existen dos tipos de aldrovandas: las tropicales y las nórdicas. Si tienes una aldrovanda tropical estás obligado a que el recinto esté en un intervalo de temperaturas entre los 20 y los 30 grados centígrados todo el tiempo. En cambio, si tienes una aldrovanda nórdica durante unos cuatro meses la mantendrás por debajo de los 10 grados, mientras que para el resto de tiempo elegirás una temperatura entre los 20 y treinta grados.

Todas las aldrovandas requieren mucha luz. Es una lástima que esto también guste a las algas, que como hemos dicho, son un gran peligro para nuestras plantas.

Para un entorno artificial la iluminación ideal que ha de recibir nuestra planta es den unas 17000 lux durante 15 horas en verano y 10 en invierno.

 

Sustrato

 

Estamos hablando de una planta carnívora que es acuática, así que deberás proveerla de un acuario confortable o de un estanque. El fondo ideal es el de turba rubia con un espesor de uno 10 cm. El agua ha de ser agua de lluvia, pobre en sales minerales. La acidez se mantendrá en torno a un pH de 6. Comprueba que este dato no fluctue mucho.

 

Alimentación

 

A diferencia del resto, estamos ante una planta carnívora a la que no le viene mal que la demos algo de comida a veces. Deberás hacerte con suministros de pulga de agua, por ejemplo. No se e ocurra echar abono al agua ya que ello cambiaría el grado de acidez del agua además de fomentar el crecimiento de las algas.

 

Cómo podemos reproducir la Aldrovanda




Reproducción sexual

 

Si el cultivo de la Aldrovanda se realiza al aire libre, serán los insectos los encargados de la fecundación. Para ambientes interiores nos podemos valer de un pincel con el que captaremos el polen que se halla en los estambres, en el centro del  vegetal. Con el pincel impregnado buscaremos los estigmas, en los pétalos florales.

Las semillas habrán de depositarse sobre la tierra en el interior del agua, la cual deberá tener un pH 6.

 

Reproducción asexual

 

Esta forma es muy sencilla. Cogemos cualquyier rama de la planta y a partir de ella se puede conseguir una nueva Aldrovanda. Si quieres realizar un esquillado la forma de proceder es haciendo cortes de unos 8 cm a lo largo de todo el tallo, siendo el momento ideal de hacer esto durante la primavera.